A continuación me permito
compartir ocho sencillos tips para incorporar a las diferentes tácticas de
cobro, que le permitan a la fuerza de cobranza reorientar su enfoque para
incrementar sus niveles de efectividad y eficiencia en su gestión cotidiana.
1. Gestión
del equipo: Ana Eguilior Monfort, experta en la gestión del compromiso, nos
enseña “para conseguir los objetivos tenemos que aprender a gestionar a las
personas con las que tenemos que alcanzar esos objetivos” y en cobranza esta
premisa es la que genera el mayor impacto en el resultado.
Para comenzar:
No pretenda que su cobranza sea potente si su equipo de gestores NO tiene
fuerza. A la cobranza hay que “ponerle espíritu”. Recuerde: el sello personal
de todo cobrador: Su fuerza.
Asegúrese que su
equipo comience su jornada con entusiasmo, motivación y alegría. Identifique los
“ejes potencializadores” de su área de cobranza, es decir, aquellas personas
que marcan la diferencia (los hay negativos). Gente capaz de convertir su
conocimiento, sus habilidades y sus experiencias en función del resultado de
todo el equipo. Asígneles tareas puntuales sobre segmentos de cartera de mayor
complejidad, y especialmente tareas de couching con compañeros que requieren un
acompañamiento para fortalecer sus competencias.
2. Interiorizar
la meta: no hay una premisa de mayor validez en el mundo de la cobranza que el
viejo adagio de alta gerencia: “dame una meta y moveré el mundo”. Convierta la
asignación de metas en uno de los hitos más importantes de su área cada mes. Asegúrese
que todos los miembros del equipo puedan responder estas preguntas: ¿Dónde estamos?
¿A dónde queremos llegar? … y para eso ¿Qué tenemos que hacer?
Que cada miembro
del equipo se apropie de su meta, la interiorice, la mastique, la apunte en su
agenda o en su cuaderno de notas, la tenga en un lugar visible, la repase y se
visualice cumpliéndola.
3. Comience
bien y cuide la forma: la primera etapa de la gestión de cobro es decisiva, sea
una llamada o una entrevista personal con el deudor: Comience bien: si se “pierde”
en esta primera parte, luego será muy difícil retomar el dominio y confianza. Salude
respetuosamente con voz firme pero sin “zalamerías” y sin mayores preámbulos,
ni protocolos largos. Evite preguntas que le den motivo al deudor de quejarse o
dilatar: por ejemplo evite preguntarle al deudor ¿Cómo se encuentra el día de
hoy? Utilice frases más efectivas y directas. Exija el pago del ciento por
ciento del monto vencido. Algunos gestores tienen el mal hábito de comenzar por
el valor más bajo (ejemplo una cuota), informe de entrada el valor más alto
(todas las cuotas vencidas más intereses). Valide que lo estén escuchando: la mayoría
de las personas tenemos dos a tres cosas en la cabeza al mismo tiempo y no
ponemos atención.
Saber escuchar
es un factor clave de éxito en cuanto a la forma.
Efectúe pausas psicológicas
consistentes en segundos de silencio como presión para que el deudor explique
sus situación y le informe cuando procederá al pago. Recuerde que el deudor
promete y de inmediato se justifica. Responda con contundencia y asertividad
para neutralizar las justificaciones del deudor.
4. Conectar
las emociones: la tarea del gestor de cobranza es abrirle un nuevo horizonte al
deudor. Construirle un camino hacia el pago. Asegúrese que el grupo de gestores
se focalice en al solución NO en la situación de incumplimiento. La nueva visión
de la cobranza muestra las bondades de CONECTAR AL DEUDOR EMOCIONALMENTE CON LA
SITUACION DE RECUPERACION. Identifique los deseos del deudor y estimule los
disparadores cerebrales. Háblele de lo que aspira tener, de sus deseos,
anhelos, de lo que podrá conseguir o lograr cuando solucione al deuda. Háblele sobre
él. No sobre usted, ni sobre la entidad crediticia. Es común que hablemos de la
importancia que representa para la entidad o para nosotros que él se ponga al
día. Él desea escuchar lo de él. No lo suyo.
5. La
justa medida de persistencia, presión y recordación: seguramente su fuerza de
cobranza tiene clara su misión de llevar un mensaje contundente preciso,
directo y con firmeza, con presión y recordación pero ojo: sin caer en excesos.
Sea persistente
pero no se extralimite. Cuando nos convertimos en un problema o molestia para
el deudor dejamos de ser efectivos: la persistencia o presión no produce el
efecto esperado de ejercer presión y recordación y produce el efecto contrario
en el deudor: que mienta, se esconda, se niegue, dilate o se vuelva agresivo. Es
decir, colocamos una barrera que impide la recuperación. Encuentre el
equilibrio entre confianza, presión y cautela, promueva escenarios gana-gana y
evite escenarios suma cero, que solo llevan al desgaste de la entidad del
deudor.
6. El
poder de una buena pregunta: entrene a su equipo de gestores para efectuar preguntas
eficaces e inteligentes: preguntas que proyecten dominio, confianza, y
empoderen al gestor. Preguntas que produzcan “buena información” para entender
la verdadera razón del incumplimiento, vislumbrar posibilidades de pago y
fuentes de recursos, diseñar la estrategia y elaborar la oferta de valor
adecuada.
Preguntas que
abran “horizontes” del deudor, y que venzan su renuncia. Preguntas que lo
comprometan, preguntas que den certeza de la seriedad de la promesa o del
acuerdo de pago. Utilice preguntas abiertas o cerradas según sea el caso.
7. Mejore
la técnica de negociación de su equipo: asegúrese de trasformar el estilo negociador
reflexivo. Cree la disciplina y constancia de pensar acerca de cómo está la técnica
de negociación de cada uno de los miembros del equipo, y que tipo de resultados
o reacciones está produciendo.
Preocúpese por
mejorar continuamente la técnica para ir migrando de negociación basada en
posiciones a la negociación basada en posiciones a la negociación basada en
INTERESES, es decir en aquellos intangibles que por lo regular no se “ponen
sobre la mesa” como motivaciones, necesidades, deseos, temores, inquietudes
ocultas, anhelos que llevarían al deudor a pagar. Explique beneficios, oportunidades,
perdidas, y consecuencias, de manera equilibrada con la altura de mora, saldo,
y tipo de cliente.
8. Comunicación
escrita eficaz: la cobranza escrita deja de ser efectiva cuando las
comunicaciones se vuelven “paisaje” para el deudor. Imprima una mayor efectividad
a este canal con el uso de imágenes de alto impacto que permitan captar la atención
del deudor a primera vista, para conectarlo con información rápida y, sobre
todo, eficaz. Use palabras claves, centradas en la venta de beneficios, que lo
lleven a visualizar el horizonte posible de recuperación.
Tomado de: revista ciclo del riesgo - Nº 11 - abril 2013
Tomado de: revista ciclo del riesgo - Nº 11 - abril 2013



